Fresia

floral, afrutrada, dulce y con notas cítricas

La fresia, de nombre botánico “freesia refracta”, es una delicada flor originaria del sur de África, que florece de forma natural en climas templados en primavera. Hoy se cultiva en diversas regiones del mundo, especialmente en Europa y Asia, gracias a su valor ornamental y aromático.

El perfil olfativo de la fresia es floral y afrutado, con una dulzura jugosa con destellos cítricos y un matiz verde que aporta frescura. En perfumería, la fresia es una “flor silente” de la que no se puede extraer directamente su esencia, su olor se recrea con moléculas de síntesis, todo un ejercicio de precisión y creatividad para los perfumistas.

La fresia no suele ser la protagonista en las composiciones, suele desempeñar un papel sutil pero esencial. Aporta una dulzura ligera, casi transparente, que ilumina las notas florales y suaviza acordes más densos, otorgando al perfume una sensación de aire y movimiento.

¿Sabías que su nombre rinde homenaje al médico alemán Friedrich Heinrich Theodor Freese? Fue su amigo, el botánico Christian Friedrich Ecklon, quien decidió bautizar así a esta flor.

En el universo del perfume, la fresia susurra, dejando una huella fresca, elegante y profundamente evocadora.

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