Mimosa

Mimosa

Acacia Dealbata

La mimosa, cuyo nombre botánico es Acacia dealbata, es una flor luminosa y delicada nativa de Australia que ha viajado por el mundo hasta encontrar su lugar ideal. Si bien se ha convertido en uno de los emblemas nacionales de Australia, hoy en día, se cultiva principalmente en India y Marruecos, y crece de forma silvestre en el sur de Francia, donde el clima y el suelo le permiten florecer con todo su esplendor.

La planta necesita tiempo y paciencia para ser recolectada, al menos entre 3 y 4 años de crecimiento, mientras que su floración es bastante breve y tiene lugar entre febrero y marzo, marcando la llegada de la luz.

Su esencia se obtiene mediante extracción con solventes, dando lugar al apreciado absoluto de mimosa, una materia prima sofisticada y profundamente sensorial.

El olor de la mimosa es floral, verde y fresco, con un matiz terroso y amielado que lo envuelve todo con una calidez sutil y con un perfil algodonado, esponjoso, dulce y delicado, que aportan una elegancia natural que la hace perfecta para esta época del año. En perfumería, se utiliza como nota clave en composiciones florales verdes, aportando suavidad y profundidad.

Durante mucho tiempo, la mimosa fue una nota secundaria, un acompañamiento discreto, sin embargo, en la actualidad, reclama su lugar como protagonista, demostrando que su delicadeza también puede ser poderosa.

¿Sabías que sus flores, una vez cristalizadas, se utilizaban antiguamente para decorar pasteles? Y su nombre también inspira el famoso cóctel Mimosa, una mezcla de champán y zumo de naranja.

Además, en Italia, la mimosa tiene un significado especial, es la flor que se regala a las mujeres el Día de la Mujer. Tras la Segunda Guerra Mundial la mimosa fue elegida símbolo por su resistencia, su capacidad de florecer incluso en condiciones difíciles y por ser accesible para todos, se trata de una flor sencilla, fuerte y profundamente simbólica.

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