
En una época en la que las cartas podían pasar por muchas manos y ojos curiosos, hay mensajes subyacentes que no se leían al trasluz de una ventana… Algunas de las interpretaciones más comunes eran:
- Unas gotas de agua de rosas: cercanía o ternura.
- Hierbas como la lavanda o el romero: respeto, distancia, contención…
- La ausencia de perfume podía indicar que era un mensaje estrictamente formal.
El texto podía tener un tono neutral, pero su perfume podía añadir una segunda lectura, más íntima y efímera. Mucho antes de convertirse en un accesorio, el perfume ya era un lenguaje muy especial, memoria y cultura sensorial.