En esta sesión especial por la “Semana Mundial de las Fragancias” el maestro perfumista Rodrigo Flores-Roux, Académico de Número “Sillón Incienso” de la Academia del Perfume, nos adentra en el universo de una de las materias primas más antiguas, simbólicas y universales de la historia del perfume: el incienso.
Más que un ingrediente, el incienso es —en palabras del propio maestro— un verdadero crisol de la cultura de la humanidad, presente en tradiciones religiosas, médicas y sociales desde los orígenes de la civilización.
Una resina en el origen de la humanidad
El incienso no es una flor ni una madera, sino una resina que se obtiene al realizar incisiones en el tronco de árboles del género Boswellia, especialmente Boswellia sacra. Estos árboles crecen en una zona muy concreta del planeta: el cuerno de África y el sur de la península arábiga, territorios que coinciden con algunas de las regiones donde se desarrollaron las primeras civilizaciones humanas.
Se trata de una planta semisalvaje, cuya explotación requiere especial cuidado: una sobreexplotación debilita los árboles, dificulta la germinación de sus semillas y compromete su supervivencia. Por ello, en países como Omán se han desarrollado políticas de protección que regulan su recolección, llegando a establecer periodos de hasta 10 años de descanso entre extracciones para preservar los árboles.
La resina que se obtiene, conocida como olíbano, se recolecta normalmente dos veces al año y puede alcanzar calidades muy diversas. Las más apreciadas son aquellas que forman lágrimas opacas y cristalinas, consideradas las de mayor pureza.
El primer perfume de la humanidad
Rodrigo Flores-Roux sitúa el incienso en el origen mismo del perfume, de hecho, recuerda que la palabra perfume proviene del latín per fumum, “a través del humo”, en referencia directa a la combustión de sustancias aromáticas.
Desde la antigüedad, el incienso ha sido utilizado en rituales religiosos en culturas muy diversas como un medio de conexión entre lo humano y lo divino. El humo perfumado se convierte así en un vehículo simbólico hacia los dioses.
En el Antiguo Egipto, por ejemplo, el incienso desempeñaba un papel esencial en los procesos de embalsamamiento, gracias también a sus propiedades antisépticas, antibióticas y antiparasitarias. Su uso se extendió igualmente a la medicina tradicional, tanto en la cultura ayurvédica como en la china, donde ya se importaba incienso procedente de Arabia.
Una materia prima cargada de significado
El incienso es uno de los pocos ingredientes transversal en prácticamente todas las culturas humanas. Junto con la rosa y el naranjo, Rodrigo lo identifica como una de las tres plantas fundamentales que conectan Oriente y Occidente, no solo por su uso en perfumería, sino también por su significado cultural, religioso y medicinal.
Su presencia en textos religiosos es constante, por ejemplo, en el Nuevo Testamento, el incienso es uno de los tres regalos ofrecidos al nacimiento de Jesús, simbolizando la unión entre lo divino y lo humano.
Además, el término frankincense o el propio concepto de “incienso” está históricamente ligado a mezclas complejas de resinas y maderas, donde conviven ingredientes como la mirra, el opopónaco o el cedro, reforzando su carácter ritual y simbólico.
Rodrigo Flores-Roux se detiene en la riqueza etimológica del incienso, un ingrediente cuya historia puede leerse incluso en las palabras que lo nombran. Explica que “incienso” está emparentado con la idea de encender, del latín incendere, subrayando su vínculo esencial con el fuego y el humo. A ello suma la forma antigua francesa, de la que deriva el inglés frankincense, donde frank alude a lo “franco” o noble, es decir, al incienso de mayor calidad.
Por su parte, el término olíbano se relaciona con oleum y con la imagen de una resina lechosa y oleosa, recordando que en griego clásico esta resina se llamaba Líbano y enlaza el incienso con las antiguas rutas comerciales del Mediterráneo oriental. Más que una simple materia prima, el incienso representa un cruce de lenguas, culturas y creencias, inseparable de la propia historia de la humanidad.
Cómo se utiliza el incienso en perfumería
En perfumería, el incienso se trabaja principalmente en dos formas, como aceite esencial o como resinoide o absoluto de olíbano.
El aceite esencial de olíbano se obtiene mediante destilación por arrastre de vapor de agua. El resultado es un aceite de color amarillo pálido, con un perfil fresco, ligeramente alimonado y con matices aldehídicos. Se utiliza como nota de salida o de corazón y combina especialmente bien con: notas aromáticas, rosa y composiciones más ligeras.
El resinoide o absoluto de olíbano se obtiene mediante extracción con disolventes, lo que permite capturar componentes más pesados y cerosos. Su perfil es más ahumado, cálido, amplio y persistente, con menos frescura y más profundidad. Se utiliza principalmente como nota de fondo y combina bien con: maderas, pachuli y notas dulces.
El uso conjunto de ambas formas (aceite esencial y resinoide) permite construir un acorde de incienso mucho más completo y rico.
¿Con qué familias olfativas combina? Un ingrediente estructural y con futuro
El incienso es un ingrediente extraordinariamente versátil dentro de la perfumería. Puede encontrarse en múltiples familias olfativas: en perfumes ambarados, en estructuras amaderadas, en composiciones cítricas –donde aporta cuerpo y duración– en florales, especialmente junto a la rosa, en chipres y en perfumes de flor blanca.
Para Rodrigo Flores-Roux, el incienso no es un simple modificador, sino un “auténtico bloque de construcción”. A diferencia de otros ingredientes que se utilizan en pequeñas cantidades, el incienso exige decisión: o se utiliza con intención o pierde su impacto. Y lo define como un ingrediente con una gran capacidad expresiva, destacando también su papel en estructuras de cuero, donde aporta profundidad y carácter.
A pesar de los desafíos ligados a su conservación, Rodrigo señala que el incienso tiene asegurado su futuro. Su uso trasciende la perfumería y forma parte de la identidad cultural del ser humano.
Más allá de modas o tendencias, el incienso seguirá presente porque forma parte de la manera en que el ser humano ha entendido el olor desde sus orígenes: como vínculo entre lo material y lo espiritual.
Valoración personal sobre el incienso
El incienso es el ingrediente elegido por Rodrigo Flores-Roux para identificar su sillón de Académico del Perfume. Aunque inicialmente había considerado elegir el cuero, finalmente optó por el incienso por una razón fundamental: lo considera el perfume primigenio. El incienso no solo perfuma, sino que ennoblece las composiciones, aportando una dimensión espiritual, cultural y emocional difícil de igualar por otras materias primas.
Agradecemos profundamente al maestro Rodrigo Flores-Roux esta fascinante sesión sobre un ingrediente con tanto significado y relevancia en la historia del perfume. Animamos a visionar la grabación y escuchar, de su propia voz, todo esto y mucho más.