
Cuando pensamos en madera, lo habitual es imaginar tonalidades marrones, pero la naturaleza nos sorprende con excepciones, como el caso del guayaco, que puede presentar matices verdes y azulados en su madera.
¿Cómo ocurre este fenómeno? Cuando se tala el árbol, su interior es inicialmente de un tono marrón claro o verde oliva suave. Al quedar expuesto a la luz y entrar en contacto con el aire, sus aceites esenciales y compuestos químicos sufren una reacción de oxidación que hace que la madera vaya adquiriendo de forma natural tonos verdes y azules intensos.
Por eso, la madera de Guayaco también se conoce como “la madera azul”. Este colorido de la madera es temporal, y con el tiempo evoluciona a tonos verde oliva y pardos.