
Se trata del ahuehuete o ciprés calvo, una especie originaria de México que puede alcanzar hasta 40 metros de altura. Está ramificado casi desde la base en numerosas ramas gruesas y ascendentes, que le dan su característica forma de candelabro.
Aunque no se conoce con precisión su edad, existen distintas versiones sobre su historia y antigüedad. Una de ellas sitúa su plantación hacia 1632, coincidiendo con la creación de los jardines del Buen Retiro, en cuyo caso tendría casi 400 años.
Otra hipótesis apunta a una fecha posterior basándose en la presencia de otros ahuehuetes en el Jardín del Príncipe de Aranjuez del siglo XVIII, de dimensiones similares o incluso mayores. La propia evolución del jardín hace pensar que este ejemplar podría haberse plantado en el siglo XVIII o incluso en el XIX.
Y hablando de árboles con muchos años en el Retiro, hay otro árbol que merece una mención especial: en 2023 se incorporó un olivo de más de 600 años, procedente de Carabaña.