Reloj de Incienso Antes de los relojes mecánicos y digitales, en muchas culturas de Asia se utilizaban sellos de incienso como una forma delicada de medir las horas.

Sobre una bandeja con ceniza fina se presionaba un molde que dibujaba un camino de polvo de incienso. Al encenderse, la brasa avanzaba lentamente siguiendo el diseño, y su combustión marcaba el paso del tiempo.

Cada tramo equivalía a un periodo concreto: una meditación, una ceremonia del té, una lectura o simplemente un momento de contemplación. Mientras el incienso ardía, el olor del incienso llenaba el espacio, recordando que el tiempo no solo pasa, también se siente y se huele.