¿Sabías que existen jardines diseñados para disfrutarse más de noche que de día?

Los Moon Gardens o jardines lunares son espacios creados para cobrar vida cuando cae el sol. Su diseño paisajístico suele combinar flores blancas, vegetación de tonos plateados y plantas aromáticas que reflejan la luz de la luna y transforman el ambiente por completo.

Su origen se remonta a la época victoriana, cuando estos jardines se diseñaban para pasear al anochecer. Entre otros motivos, permitían disfrutar del exterior evitando la exposición al sol, algo especialmente valorado por las damas de la época.

Entre las flores más utilizadas en estos jardines se encuentran el jazmín, las gardenias, la dama de noche, los lirios, las magnolias, la madreselva o el nardo.

Además de su belleza estética, muchas flores, a menudo blancas o de pequeño tamaño, liberan su olor más intensamente durante la noche, despertando la magia olfativa nocturna. Los Moon Garden no solo se miran, sino que también se huelen, se sienten y se disfrutan.

El perfume floral, el silencio, la luz tenue y la frescura nocturna crean una atmósfera relajante, íntima y casi cinematográfica. Y esto se intensifica especialmente cuando hay luna llena. Las flores blancas reflejan su luz natural, los tonos plateados cobran vida y el jardín parece iluminarse por sí solo, creando una experiencia completamente envolvente.

Más que un jardín, es una experiencia sensorial pensada para desconectar y disfrutar la noche de otra manera.

Si quieres descubrir más curiosidades sobre las flores blancas y su papel en estos jardines, te recomendamos el webinar «La tuberosa y las flores blancas» con Luz Vaquero.