Las feromonas en los perfumes, ¿mito o realidad?

¿Sabías que el efecto de los perfumes con feromonas es más mito que realidad? La Dra. Laura López-Mascaraque, neurocientífica del CSIC y Académica de Mérito Sillón Orquídea, nos explica las razones que desmontan la teoría de que el uso de feromonas en perfume causan un efecto concreto.

Las feromonas son unas moléculas que los animales pueden detectar a través de un órgano específico, el órgano vomeronasal u órgano de Jacobson. En los humanos, este órgano es más bien un vestigio anatómico y no es funcional, por lo que no tenemos la capacidad de “procesar” las feromonas. Es decir, las feromonas existen y actúan en otros animales, pero los humanos no podemos percibirlas ni procesarlas como señales feromonales.

Por eso, no sería adecuado atribuir un “efecto afrodisíaco” de perfumes con feromonas. Dicho esto, sí que hay ciertos ingredientes que se usan en perfumes que se pueden asocian con la sensualidad, como el sándalo, el ládano que se quemaba en el altar del templo de Afrodita, el jazmín, las especias en general y el azafrán y la vainilla en particular. Es algo que también puede variar de cultura a cultura y de época a época, por ejemplo, en la actualidad hay una tendencia de perfumes con “notas skin” o notas piel, que también se relacionan con la sensualidad.