
Esta tradición que se remonta al Imperio Romano y con el tiempo se convirtió en símbolo de buena fortuna, celebración y comienzo de un nuevo ciclo.
Su olor es inconfundible:
- Corteza de naranja y limón
- Toques florales de azahar
- Matices golosos que recuerdan al azúcar glas…
Notas que, curiosamente, también encontramos en perfumería: cítricos luminosos que despiertan, flor de azahar que suaviza y aporta pureza, y acordes dulces que envuelven como un abrazo cálido en esta noche tan especial.
Esta combinación de olores convierte el 5 de enero en un momento sensorial único, lleno de recuerdos, emociones y tradición, olores que en cualquier momento del año nos teletransportan a la mágica noche de Reyes.