El crisantemo: la flor del Día de Todos los Santos

El crisantemo está estrechamente ligado al Día de Todos los Santos en algunos países, como España. Su floración otoñal coincide con estas fechas, en las que tradicionalmente se llevan flores a los cementerios para recordar y homenajear a los seres queridos. Con el tiempo, esta costumbre lo ha convertido en una de las flores más representativas del 1 de noviembre.

Más allá de su simbolismo, el crisantemo también tiene una faceta olfativa singular. Su aroma puede presentar matices verdes, herbáceos y alcanforados, con toques especiados y terrosos. Un perfil que se aleja de la imagen de las flores dulces y delicadas que solemos asociar a la perfumería.

Aunque es una nota poco habitual en las composiciones de perfume, permite explorar facetas vegetales y aromáticas muy particulares.

Otra curiosidad sobre esta flor es que, en Japón, el crisantemo es un emblema de la familia imperial y está asociado a la longevidad. Además, durante el otoño se celebran festivales dedicados a esta flor, como el Kiku Matsuri, que tiene lugar en noviembre en distintos puntos del país.