
Más allá de su simbolismo, el crisantemo también tiene una faceta olfativa singular. Su aroma puede presentar matices verdes, herbáceos y alcanforados, con toques especiados y terrosos. Un perfil que se aleja de la imagen de las flores dulces y delicadas que solemos asociar a la perfumería.
Aunque es una nota poco habitual en las composiciones de perfume, permite explorar facetas vegetales y aromáticas muy particulares.
Otra curiosidad sobre esta flor es que, en Japón, el crisantemo es un emblema de la familia imperial y está asociado a la longevidad. Además, durante el otoño se celebran festivales dedicados a esta flor, como el Kiku Matsuri, que tiene lugar en noviembre en distintos puntos del país.