Recientemente, en puertas del Día Mundial del Azheimer, del que tanto hay aún por descubrir, leíamos un artículo sobre el Trabajo de Fin de Grado de una estudiante de Farmacia en el que se analizaba el uso de aceites esenciales con un grupo de pacientes de dicha enfermedad. Nos pusimos en contacto con la autora, Aïda Belkahia, quien nos visitó ayer para charlar sobre este estudio y su pasión por el mundo del perfume.

Encuentro con Aïda en la Academia

Nos contó que desde niña tuvo una gran sensibilidad por las artes y el teatro. Nacida en Casablanca, se asentó en París y, tras una serie de circunstancias, decidió dar un giro a su formación para fundir su interés creativo con su latente pasión por los olores y los perfumes. Fue entonces cuando comenzó a estudiar Farmacia en el CEU en Valencia, reconciliando así su parte científica con su parte más creativa y artística. “En el CEU no tienen miedo a innovar. Mi trabajo era distinto al de los demás. Me inspiró mi abuela, que padece Alzheimer desde hace tres años, y cuando presenté mi propuesta hicieron todo para ayudarme, para encontrar un grupo de estudio…”.

Así surgió su “Estudio de los efectos de la administración inhalada de aceites esenciales en pacientes con Alzheimer”, tutelado por Lucrecia Moreno, Vicerrectora de la Universidad, y que trata sobre el poder de evocación de los aceites esenciales en la memoria autobiográfica de pacientes con esta enfermedad, tratando de valorar el impacto de oler esencias sobre el recuerdo que producen, así como su reacción emocional.

Si bien considera que habría que profundizar y aplicar más criterios para tener resultados concluyentes, le satisface el pensar que su trabajo puede ser un primer test piloto para que se avance de forma científica en la línea de la estimulación cognitiva olfativa. Al fin y al cabo, dice, el olfato tiene una conexión directa con la amígdala, como “una autopista que conecta aroma y emoción”. Aludiendo a su abuela, “si hay algo que mi abuela recuerda a diario es ponerse su perfume favorito de toda la vida”. Continúa “esto nos lleva a pensar que la memoria olfativa es algo que se trabaja con el tiempo y cuando crees que el tiempo se acaba es a veces un olor lo que trae consigo una emoción o un recuerdo”.

Aïda Belkahia posa en nuestra sede con el ficitio del perfume favorito de su abuela

Agradecemos a Aïda su visita, su pasión por el perfume y su granito de arena en la innovación e investigación en el universo de los aromas y su uso asociado a memorias y emociones positivas.

Puedes leer el artículo sobre el Trabajo de Fin de Grado de Aïda AQUÍ.