El verano es una de las estaciones más esperadas del año. Los perfumes cítricos, jugosos y efervescentes celebran su llegada, suben las temperaturas y las flores se visten de un intenso color que refleja la majestuosidad de la luz del sol.

Esta alegre estación, que huele a vacaciones, días de playa, puestas de sol, mar, tardes infinitas y a felicidad, es, por lo general, la más cálida y, además, contamos con más tiempo libre, lo que mejora a su vez nuestro estado de bienestar.

La temporada estival suele propiciar el uso de perfumes frescos, chispeantes y vibrantes o bien aquellos que nos evocan lugares de vacaciones y fantasía. En el primer caso, es muy habitual el uso de perfumes cítricos, fragancias suaves, más ligeras y frescas con una salida efervescente con un toque ácido, unisex con ingredientes como el limón, la naranja, el pomelo, la bergamota, la mandarina, la lima, el yuzu, el petitgrain, la flor de naranjo o el neroli entre otros.

En el caso de evocación de viajes y momentos de fantasía, aquellos que te trasladan directamente a paisajes paradisíacos teñidos de un intenso color marítimo bajo la sombra de una palmera, son muy comunes las fragancias con ingredientes exóticos y afrodisíacos, que a menudo se presentan en ediciones limitadas. En este caso, podemos encontrar dulces y jugosas frutas que recuerdan a cócteles tropicales como la piña, el mango, la papaya, el lichi o el coco.

En ocasiones, se crean ediciones especiales más ligeras en formatos eau fraîche, eau de toilette con menor concentración de aceites esenciales o se diseñan adaptaciones olfativas con ingredientes que aportan cierto frescor o exotismo a los perfumes.

Sin embargo, no existe una regla generalizada ya que generalmente cualquier fragancia se puede usar en cualquier estación del año. Tenemos a nuestra disposición una gran variedad de familias olfativas que se adaptan a la perfección a los gustos de cada persona, pues para gustos hay perfumes.

Algunas personas prefieren ir cambiando y, por ejemplo, optar por notas más frescas, efervescentes y cítricas en verano y decantarse por otras más voluptuosas y cálidas en invierno. Es por ello por lo que es habitual encontrar ediciones limitadas de fragancias para diferentes momentos del año.

El verano es un momento idóneo para cambiar, para experimentar y jugar, para abrir nuestro tocador de perfumes y probar, para adaptarnos a una nueva temporada que invita a la relajación, a las noches infinitas y a aromas que trasladan allá donde quieras soñar. El verano huele a aquello que tú desees.