Cuenta la mitología que Afrodita, la diosa del amor, la belleza y la fertilidad, se presenta siempre precedida de un aroma a rosas.

En la mitología griega se dice que las rosas eran sus propias lágrimas, que había derramado por el joven Adonis mientras él agonizaba en sus brazos. Sus lágrimas dieron rosas blancas, pero algunas se tiñeron del rojo, el rojo de la sangre de Afrodita, herida en unas zarzas en su desesperación por socorrer a su amante.

Otra versión muy interesante también sugiere que el perfume nació de la mano de Afrodita, cuando esta salpicó una rosa con una gota de sangre, que adquirió un precioso color rojo. Después, su hijo Eros la besó, dotándola de un fragante aroma.