Fougère familia de perfumes de fantasía del Siglo XIX

Fougère significa helecho en francés y hace referencia a la fantasía de evocar el olor de un paseo por el bosque. Tradicionalmente, las fragancias de esta familia de perfumes suelen contener un acorde central de lavanda, cumarina y musgo de roble, recuerdan al olor de hierba recién cortada o a heno recién segado y a menudo se describen como masculinas y verdes. Sin embargo, en la actualidad ya se encuentran algunas fragancias femeninas que se arriesgan jugando con este tipo de notas.

El primer perfume Fougère lo creó Paul Parquet en el año 1882 para la casa Houbigant y fue bautizado como “Fougère Royale”. Esta novedosa fragancia marcó una nueva tendencia en perfumería de la cual surgió esta nueva familia icónica de perfumes de fantasía, la familia “Fougère”. Se trata del primer perfume en introducir en su composición una molécula de síntesis, la cumarina, una molécula identificada por primera vez en el Haba Tonka en 1820 y en el aceite esencial de lavanda, lo que supuso una auténtica revolución en el mundo del perfume gracias a los avances de la química moderna. Parquet nunca quiso recrear el olor real del helecho, pues curiosamente es una planta que carece de olor. Su objetivo era crear un concepto propio que él mismo describía de la siguiente forma: «Si Dios le hubiera dado al helecho un perfume, habría olido como Fougère Royal».

Para conocer más en profundidad esta familia de perfumes, acudimos al maestro Carlos Benaïm, Académico de Número y Sillón Poleo de la Academia del Perfume, Maestro Perfumista de IFF y uno de los referentes mundiales de la perfumería actual, capaz de traducir en fragancias fantasías y evocaciones. En esta entrevista, Benaïm nos desvela algunas curiosidades de la familia Fougère y su gran relevancia en el mundo del perfume.

¿Cómo de importante es la familia Fougère en el universo actual del perfume?

 

Un siglo y medio después, la familia Fougère sigue siendo una familia muy relevante en el mundo del perfume porque engloba una gran parte de las fragancias masculinas e incluso, en la actualidad, va más allá de lo masculino. A diferencia, por ejemplo, de la familia cítrica o floral, que son familias realistas, basadas en ingredientes reales de la naturaleza, el concepto “Fougère” fue inventado por el ser humano, con el lanzamiento de “Fougère Royale” de Paul Parquet.

Esta familia también ha sido reinterpretada por perfumistas de todo el mundo. Existen miles de fragancias descritas como Fougère, pero los perfumes de hoy en día son muy diferentes de la inspiración original gracias en cierta medida a los muchos ingredientes que se han ido introduciendo desde entonces en la paleta de los perfumistas, llevando a los perfumes Fougère a otra dimensión. Una de esas moléculas que caracteriza a esta familia es el dihidromircenol, un ingrediente que supuso un twist de frescura en este tipo de perfumes.

Una fragancia que encarna para mí el concepto Fougère moderno y a la vez atemporal es Eternity for men de Calvin Klein. Tiene una estructura amaderada (elaborada con cedramber y bacdanol) y combina una potente frescura propia de la piña, dihidromircenol y un pequeño rastro de calone para aportar una sensación acuática. Fue extremadamente innovadora cuando la creé, en 1989, y tengo que decir que me siento realmente orgulloso de ella.

¿Por qué eligió el Poleo como ingrediente para su sillón en la Academia del Perfume? ¿Podría esta nota tener alguna relación con la Familia Fougère?

El poleo es una nota que asocio especialmente con mi infancia y con mi padre. Es una nota que evoca de inmediato mi infancia. Sin embargo, en perfumería resulta un tanto complicado usar esta materia prima por sus intensas notas de cuero. Si bien se trata de un recuerdo personal importante, no suele ser un ingrediente que use habitualmente en mis creaciones por este motivo.

Cuando se emplea, resulta relevante para notas chipres o Fougère. Aporta matices que recuerdan al cuero, frescos y mentolados que me trasladan a Marruecos, el lugar donde nací, y sus zocos perfumados.

Aunque la mayoría de este tipo de fragancias son masculinas, acaba de participar en la creación de un perfume Fougère femenino

La inspiración de Libre está directamente relacionada con la historia y la personalidad de la casa Yves Saint Laurent. Saint Laurent revolucionó la moda femenina creando una ambigüedad entre lo masculino y lo femenino con el ejemplo de su sensual esmoquin de color negro. Por lo tanto, para Saint Laurent tenía mucho sentido el crear un Fougère femenino mezclando ambos géneros.

Fue un encuentro entre un acorde de lavanda creado por mi compañera y Maestra perfumista Anne Flipo, y un acorde de flor de naranja que yo mismo había creado: la combinación resultó perfecta y fue el origen de Libre, el perfume de la libertad.

Estas interesantes aportaciones del maestro Carlos Benaïm nos permiten conocer más en profundidad una de las principales familias olfativas que, a pesar de tener más de un siglo y medio de vida, sigue considerándose una familia de perfumes de plena actualidad.

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