Acaba de estrenarse el film documental “NOSE: el trabajo más secreto del mundo”, un recorrido de dos años siguiendo los pasos de uno de los narices más importantes del mundo: François Demachy, perfumista de la casa Dior.

A continuación compartimos toda la información sobre el film y su protagonista facilitada por la casa Dior:

NOSE: un film documental de Clément Beauvais y Arthur de Kersauson

Durante dos años, el equipo del documental NOSE ha seguido los pasos de François Demachy, uno de los narices más importantes de la perfumería mundial, conocido por sus creaciones olfativas, fruto de una inspiración artística misteriosa y de una artesanía tan preciada como desconocida.

Guiados por el Perfumista Creador de Dior, los realizadores Arthur de Kersauson y Clément Beauvais han intentado elucidar, por primera vez, el misterio de la fabricación de fragancias excepcionales, viajando de Grasse a Nosy Be, pasando por la isla de Célebes o las costas de Irlanda, acercándose al universo secreto de una profesión fascinante.

Un mundo de aromas y de belleza se abre ante ellos, paisajes extraordinarios poblados de flores y materias primas de excepción, de mujeres y hombres apasionados. Con infinita paciencia, capturan el tiempo que pasa y los gestos expertos, las sonrisas y los silencios, los momentos de creación solitaria o la sinergia colectiva que suelen acompañar el nacimiento de un perfume de excepción.

De las rosas de mayo de Grasse a la bergamota de Calabria, pasando por el pachuli de Indonesia o el sándalo de Sri Lanka, NOSE es un increíble paseo que nos permite descubrir unas redes de producción intactas y unas tierras únicas que sobreviven gracias al apoyo de una maison decidida a dar a sus perfumes la materia prima más bella.

Nos cruzamos así con todos los hombres y mujeres que tienen por misión cultivar estas maravillas de la naturaleza, hacer perdurar una valiosa artesanía y perpetrar gestos ancestrales. Entendemos sobre todo la importancia capital de los lazos humanos que se tejen alrededor de una voluntad común: crear belleza en una estela.

Viajero, poético y prolífico, NOSE es un film atípico, un «smell good movie» generoso y sensorial, con los pies en la tierra y la cabeza en las nubes, que nos enseña que detrás de un gran perfume existe una historia y un alma.

Un creador que recorre el mundo

«No soy artista, soy un artesano». Reservado y humilde, ni la estela de Sauvage, verdadero fenómeno mundial, ni los numerosos éxitos que han marcado su carrera han conseguido cambiar a François Demachy. Tras una primera carrera brillante en el universo de la perfumería de lujo, François Demachy se convirtió en 2006 en el Perfumista-Creador Dior. Crea todas las fragancias Dior entre su laboratorio parisino y su feudo «Fontaines Parfumées» en pleno corazón de Grasse. En esta tierra que le vio nacer, Demachy lleva 15 años estableciendo acuerdos de colaboración con nuevas generaciones de productores de flores bio, con el fin de ofrecer a las fragancias Dior las flores más preciadas y, de paso, redinamizar la agricultura local. En Sri Lanka, en la India, en Italia o en la isla de Nosy Be, este incansable correcaminos, amante de la materia bella, no deja de sellar nuevos acuerdos de colaboración con productores locales para asegurarse de que los perfumes Dior se elaboran con los ingredientes más nobles.

Grasse: flores y gestos

Los perfumes Dior nacieron en Grasse. Christian Dior cultivaba allí campos enteros de rosas y jazmín, en su finca «Château de La Colle Noire» en Montauroux, al igual que su querida hermana Catherine, que vivía en la casa «Naysses» en el pueblo cercano de Callian.

Desde hace varios años, los perfumes Dior se conciben en el corazón de Grasse, en el taller de creación de François Demachy situado en «Fontaines Parfumées», donde imagina las estelas del mañana con las flores más bellas de la región.

Así se cierra el círculo: flores Dior para los perfumes Dior. Este mantra que guía los pasos de la maison de la avenida Montaigne desde hace más de 15 años corrobora la importancia de esta búsqueda de la bella materia, de ingredientes y flores excepcionales obtenidos gracias a la multiplicación de acuerdos de colaboración exclusivos con los productores locales.

Todo empezó en 2006, cuando Carole Biancalana de la finca «Domaine de Manon» aceptó reservar la totalidad de sus cosechas de rosa centifolia, jazmín de Grasse y nardo para los perfumes Dior. Verdadera impulsora del renacimiento del cultivo de flores para perfumes, Carole arrastró poco a poco a otros jóvenes productores como Armelle Janody del «Clos de Callian», Emilie Carlo de «Terre et Parfums», Pascal Guignon de «Les Jardins de la Colle Noire», Anne Caluzio y Maurin Pisani de «La Colle Blanche» o Christelle Archer de “Florapolis», una finca dedicada al cultivo del neroli de Vallauris.

El Perfumista-Creador François Demachy

¿El rodaje de NOSE ha sido una experiencia fácil para usted?

Interesante, sí. Fácil, ¡no! No me gusta mucho exponerme y creo que tampoco es mi papel. Además, todos los que me conocen dicen que soy más bien reservado. Pero Arthur de Kersauson y Clément Beauvais han sido pacientes y observadores. Han ido a “buscarme” y se han esforzado en enseñar quien soy sin desnaturalizarme. Al final, el film NOSE es un enfoque auténtico de lo que hago y de mi profesión. Aun así, es inevitable estar pendiente de la cámara cuando sabes que te filman.

Se habla mucho del «misterio» de su actividad, del hecho de que su proceso creativo permanece insondable

¡El perfume es el misterio! Nos esforzamos en querer explicarlo todo, describirlo, disecarlo, pero se queda siempre incompleto. Par mí, una estela es como el amor. No se explica.

En este film aparece como un correcaminos en busca de ingredientes naturales en cualquier parte del mundo. ¿Era importante enseñar este aspecto de su trabajo?

Este aspecto es capital porque, en mi opinión, la belleza de un perfume pasa también por la calidad de sus materias primas. No significa que la inspiración y la creación no sean importantes, de hecho, la creación se nutre en gran parte de mis viajes, pero las materias primas son primordiales. Para mí, el jazmín de Grasse o una bergamota de Calabria siempre tendrán unos matices únicos y unos colores incomparables que quiero utilizar por encima de todo para aportar a los perfumes Dior un punto de distinción.

Cuando llegué a esta casa en 2006, me esforcé en identificar las redes de producción y conocer a las personas que las mantienen vivas. Gracias a esto, he conocido lugares extraordinarios, como Madagascar para el ylang ylang o la India para el jazmín sambac, que no deja de maravillarme. Pude visitar también otros lugares nuevos que desconocía.

¿Cuáles?

Durante el rodaje de NOSE, pude realizar un viejo sueño: pisar el corazón de las plantaciones de pachuli en Sulawesi en Indonesia. El viaje fue bastante… ¡movido! Una avioneta, luego un 4×4, y terminamos por una caminata en medio de la nada, atravesando unos pueblos aislados. Fue una aventura, lo que ya de por sí me encanta y con una maravillosa recompensa final: pude, por fin, descubrir mi ingrediente preferido en su hábitat natural, en unas pendientes escarpadas. Por muchos años que lleve creando perfumes, mi fascinación permanece intacta y la alegría de conocer a los cultivadores locales queda grabada para siempre en mi memoria.

Háblenos de estos encuentros con las personas que cultivan las materias primas que selecciona por el mundo entero

Los perfumes Dior no existirán tal y como son hoy en día sin esta cadena humana que, en mi opinión, es esencial.  Una de las cosas que más me motiva de mi trabajo es esta aventura humana, esos intercambios a la vez de “expertise”, de conocimientos y también el amor por la naturaleza que nos une. Existen momentos mágicos como cuando me encuentro en un pueblo de Indonesia, a miles de kilómetros de mi hogar, delante del alambique calentado con leña que destila el pachuli. Aun así, me es familiar y quisiera casi estar en el lugar del que lo destila, apropiarme sus gestos y reflejos. Este intercambio alrededor de las materias primas, compartir gestos que acompañan la fabricación de un perfume, es una emoción fuerte.

Se crean vínculos en todas partes, como en Sri Lanka donde instalamos una especie de «nursery» de madera de sándalo porque es un árbol preciado y frágil que necesita mucho tiempo para crecer (¡más de 15 años!) y exige muchas atenciones para desarrollarse. Con los productores locales se establece una confianza mutua. Al final se sella con un apretón de manos que tiene el mismo valor que un contrato firmado.

Me encantó acompañar a Arthur de Kersauson y Clément Beauvais en estos lugares para que pudieran filmar a todos los que se esfuerzan por cultivar flores y materias primas tan nobles como indispensables en nuestros perfumes. Sin esta voluntad común, nada sería posible. Con ellos, apoyamos una escuela del trabajo bien hecho, apostamos por la calidad, por hacer las cosas tomando el tiempo necesario y por una instaurar confianza mutua.

¿Puede hablarnos del lugar que ocupa Grasse en estas redes?

Es donde todo empezó y donde todo sigue. A título personal, Grasse es la ciudad donde crecí y que me moldeó. Me hice perfumista aquí, aprovechando el savoir-faire de mis antepasados y viviendo entre campos de flores. Le debo todo a Grasse y quería devolverle todo aquello que me dio. Hice todo lo posible para que la casa Dior se beneficiase de esta expertise y de esta tierra única, ya que tenía sus raíces en Provenza. Por una parte, la familia Dior se instaló allí entre las dos guerras y, por otra, está el «Château de La Colle Noire», la última casa del costurero. Esta doble herencia, la de Dior y la mía, nos llevó a firmar acuerdos exclusivos con jóvenes productores locales. Primero, conocí a Carole Biancalana en 2006. Al igual que yo, es una hija de esta tierra, apasionada por el terruño y determinada a preservarlo. Cultiva el «Domaine de Manon» que pertenece a su familia desde hace varias generaciones y ha convencido, gracias a la Asociación de Flores de Excepción de la tierra de Grasse, a otros jóvenes que vienen, como ella, a reanudar con el cultivo de flores para perfumes. Al igual que Armelle Janody, que aparece en NOSE y que es, también, colaboradora de Dior, otros agricultores han decidido unirse a ellas para volver a cultivar rosa de mayo, jazmín grandiflorum, nardo o flor de naranjo. Todas estas flores son únicas, incomparables. Son tesoros que estamos orgullosos de preservar juntos.

¿Cómo explica que la mayoría de los productores de Grasse de esta nueva generación sean mujeres?

¡Hay algunos hombres! Aunque es cierto que la mayoría de los colaboradores de Dior son mujeres que, a menudo, habían empezado una carrera ejecutiva en universos urbanos. Todas cambiaron de vida y tomaron decisiones radicales. Trabajar la tierra es un sacerdocio y debo decir que admiro su valor y su determinación. ¿Quizás las mujeres estén más capacitadas que los hombres para cambiar? Quizás por ello Grasse está renaciendo gracias a ellas… Si, estoy convencido de que las mujeres saben transformarse primero para cambiar camejor las cosas a su alrededor.

Los directores: Clément Beauvais & Arthur de Kersauson

El nacimiento de perfume: ¿era un misterio para vosotros?

Tuvimos un primer acercamiento al perfume cuando nació el proyecto de NOSE. Con la serie de cortometrajes «Tales of the Wild» y «La Quête d’Essences» que habíamos creado para Dior, nos habíamos acercado ya al universo creativo y olfativo. Nos esmeramos en crear imágenes diferentes de la mitología del lujo. Con NOSE, quisimos ir aún más lejos en esta idea de naturaleza reina, de territorios de emociones estéticas inesperadas para intentar elucidar el misterio de un perfume.

Dos años, ¿es mucho o es poco para hacer un film como NOSE?

Si incluimos los films cortos anteriores, llevamos casi 5 años «escoltando» a François Demachy. De hecho, NOSE se nos impuso como una consecución, ha sido como un film de conclusión. Para nosotros, como para la maison Dior, era un proyecto atípico para el que sabíamos que nos esperaba un camino largo y especial. Finalmente, todo fue rodado, al compás de los viajes, de los descubrimientos y, por supuesto, de la proximidad que se fue tejiendo con François Demachy. Esta noción de «tiempo» es la que marca el tono del film.

¿La noción del tiempo que pasa es un elemento importante en este film?

Si, por supuesto, existe un verdadero paralelo entre el tiempo necesario para fabricar un documental como NOSE y el tiempo de creación de un perfume. Para François Demachy las materias primas son primordiales, ellas son el «Graal». Las que selecciona nos hacen viajar hasta las cuatro esquinas del mundo. Nada es lo suficientemente bello para Dior y está dispuesto a viajar hasta el final del mundo, a caminar durante horas para encontrar la flor o la madera que él quiere. Este film ha sido sujeto a los caprichos de los múltiples viajes que lo componen, dependiendo de una logística bastante pesada y de unas condiciones climáticas que tenían que ser favorables. Por otro lado, la paciencia que tuvimos que demostrar estaba en perfecta sintonía con lo que filmábamos: materias primas excepcionales que son el sello de los perfumes Dior y cuyo cultivo puede necesitar años, incluso decenios.  El ritmo agrícola y el tiempo cinematográfico se alinearon. Esta experiencia ha sido una buena lección de humildad. La naturaleza nos llama siempre a la orden y nos impone un tiempo diferente, lejos de la urgencia del mundo actual.

¿Cómo os acercasteis a François Demachy?

¡François Demachy es el misterio hecho hombre! Es un pozo de sabiduría, no solo de técnicas expertas y savoir-faire sino de cultura y poesía, aunque raras veces se encontrará con alguien tan secreto, humilde y discreto como él.  Hacer un documental sobre él como creador de perfumes Dior fue un verdadero reto, que él nos ayudó a afrontar con infinita generosidad y autenticidad, sin traicionarse a sí mismo. En la imagen permanece fiel a sí mismo, profundamente honesto, rechazando el estatus de artista, resaltando otros valores antes que su persona. Para él, crear un perfume necesita por supuesto una parte de inspiración propia, pero nunca es una actividad solitaria. Nos ha guiado hasta el corazón de la cadena humana que rige la creación y la fabricación de un perfume.

¿Es Grasse su territorio predilecto? ¿Estaba en su elemento?

Cada etapa en la creación de un perfume tiene su importancia. Todos los lugares ligados al perfume tienen su valor. Por supuesto Grasse, su ciudad natal y su feudo, ocupa un lugar especial. François nos abrió allí las puertas de su «panteón» personal. Allí es donde lo aprendió todo y donde ha instalado su taller de creación.  En esta cuna de la perfumería mundial nos presentó a los mejores expertos en las fábricas, la gente a la que admira y conoce bien, y sobre todo a las productoras de flores para perfumes que, gracias a él, han vuelto a la tierra para trabajar en exclusividad con los perfumes Christian Dior. Nos dimos cuenta muy rápido que, para él, Grasse es el futuro y que está muy orgulloso de haber puesto en marcha este círculo virtuoso: ofrecer las mejores flores a los perfumes Dior y brindar un apoyo real a la zona. Ahora, al apoyar a todos los actores locales, crea con Dior una convergencia esencial que es evidente en el film NOSE, o eso al menos esperamos.

¿Hay otras redes y otras tierras que os han sorprendido?

Ciertos lugares han sido determinantes como la Isla de Célebes en Indonesia, donde fuimos a descubrir los cultivos de pachuli tras un periplo digno de Indiana Jones. La alegría de François era palpable, estaba verdaderamente emocionado y fascinado de poder viajar hasta estas tierras lejanas para ver, por fin, su materia prima fetiche en su entorno natural.  Nos llevó también a la India, a la que adora y a Nosy Be, una isla frente a Madagascar donde Dior tiene un acuerdo de colaboración con los productores de ylang ylang que practican un cultivo justo y responsable. En Sri Lanka fuimos a filmar una «nursery» de madera de sándalo, sin olvidar, más cerca, Calabria y sus plantaciones de bergamota que unos viejos campesinos extraen aún «a la spongia». En cada ocasión, los encuentros humanos han sido increíbles.

¿Cuáles de esos encuentros humanos recuerda más?

Es difícil hacer una selección, pero las mujeres de Grasse que colaboran con Dior nos han impresionado: Carole Biancalana, productora de rosa centifolia, de jazmín de Grasse y de Nardo a la cabeza del «Domaine de Manon» es la líder del renacimiento de Grasse. Armelle Janody también, del «Clos de Callian» es discípula de Carole. Son mujeres solares, obstinadas, valientes. Su relación con François es muy conmovedora, llena de confianza, de intercambio y solidaridad. Todos sienten pasión por las flores y por la belleza. Se nota que François es sensible a esta feminidad fuerte e independiente y que quiere rendirles homenaje, demostrar su admiración por todo lo que consiguen llevar a cabo.

¿Creéis que habéis elucidado el misterio del perfume?

Elucidar la técnica, quizás, el misterio no… Al final es la analogía con la música la más acertada. Permite intelectualizar una estela formalizando notas y acuerdos. Pero no va más allá. Esto no define la faceta animal de un perfume, su sexualidad.

¿NOSE es solo el retrato de un creador?

NOSE sigue a François como a un guía, pero este film es un tributo a las heroínas y a los héroes del día a día. NOSE está apegado a la tierra y a las maravillas que aún nos puede regalar.