Llega junio y en la Academia del Perfume dedicamos esta semana a una explosión de frescor, al “cítrico por excelencia”, al limón. Se trata de un ingrediente muy apreciado en perfumería que aporta notas vibrantes y burbujeantes perfectas para las estaciones del año más cálidas.

Para este artículo hemos contado con la ayuda y valiosa experiencia de nuestro Académico de Número Josep Feliú, que ocupa el sillón Flor de Limón en la Academia, perfumista de Symrise, y gran experto en cítricos. Nacido entre el mar Mediterráneo y las colinas del Maresme. Amante de la naturaleza, en especial de la costa y el mar, traslada a sus creaciones su pasión por los espacios abiertos que reproduce con una fidelidad asombrosa.

Frescas, cítricas con matices verdes y frutales verdes, ácidas, burbujeantes y jugosas. Estas son algunas de las notas que aporta el limón en perfumería, un ingrediente perteneciente a la familia olfativa cítrica o hespéride de uso universal en la creación de perfumes como componente del frescor en la nota de salida.

LA HISTORIA DEL LIMÓN

El origen de su nombre deriva del sánscrito nimbù, también conocido como limùn en persa, laymûn en arabe, y limón en español. Fue introducido por primera vez en el siglo XII en Palestina y en Persia. Siglos más tarde, los árabes lo introdujeron por el norte de África en España e Italia.

Desde la Antigüedad, este ingrediente ha sido objeto de admiración por las distintas civilizaciones, por las que se le atribuyen distintas leyendas que realzan todas sus múltiples propiedades.

Una de estas leyendas es la de Clearco de Heraclea, político griego del siglo IV a. C. que imponía a sus víctimas la muerte por mordedura de víbora. Este quedó sorprendido al comprobar que algunos de los condenados consiguieron sobrevivir al ingerir su zumo.

También se comenta que Nerón era un gran consumidor de limón, ya que estaba obsesionado con el riesgo de ser envenenado.

Este cítrico es el componente principal en las primeras aguas de colonia, L’ Eau de Cologne de Jean Marie Farina y L’Eau de Cologne 4711, creadas durante el siglo XVIII, de las que surgió la familia olfativa cítrica. Sin embargo, el uso del limón no se limita a las aguas de colonia, sino que también se usa en perfumes mundialmente conocidos tanto masculinos como femeninos para transmitir un frescor cítrico sin interferir en el carácter global de la fragancia.

EL LIMÓN EN LA PERFUMERÍA ACTUAL

Puede encontrarse en fragancias femeninas florales, florientales y chipres cumpliendo la función de resaltar una salida fresca y dinámica más o menos marcada. En fragancias masculinas el limón combina muy bien con las estructuras tipo fougère, amaderadas y orientales.

Cabe señalar también que España es el segundo productor mundial de este ingrediente mientras Italia ocupa el primer lugar como exportador de aceite esencial de limón.

En perfumería, encontramos dos variedades, el Fino o Primofiore (variedad de limón recolectada entre los meses de septiembre y abril) y el Verna (recolectado entre abril y agosto y de olor más dulce). Existen más tipos que generalmente se producen en otros países, como los de Capri, pudiéndose encontrar una larga lista de tipos de limones, aunque no todos se utilizan en perfumería.

Es una tradición muy española su uso en las aguas de colonias a granel, tan populares durante muchos años y que han marcado la historia del perfume con el frescor tan propio de las fragancias típicas de los países mediterráneos.

Su presencia es muy frecuente en las notas de salida por su efecto fresco, luminoso y vibrante, que permite realzar la primera impresión olfativa tanto al aplicarlo en la piel como al olerlo directamente desde el envase. Es muy volátil y se evapora rápidamente, dejando paso a otras notas de la composición olfativa.

Combina muy bien con notas frutales como la piña o los frutos rojos, a los que aporta luminosidad. El limón puede a su vez matizar otros cítricos como la bergamota o la naranja, consiguiendo una ilusión de cóctel vitamínico.

Las últimas tendencias en perfumería se inspiran en algunos cócteles como el Gin Tonic, fusión del limón con acordes especiados de pimienta negra y bayas de enebro.

EL ACEITE ESENCIAL DE LIMÓN Y SU OBTENCIÓN

Los componentes principales del aceite de limón son el limoneno y el citral, responsables de su olor fresco y chispeante.

El aceite de limón se consigue a través de su cáscara por prensado en frío. Cabe además mencionar que por cada 1.000 kg de fruto procesado se obtiene un rendimiento de 4 a 6 kilos de aceite esencial.

La variedad de limón Fino o Primofiore ofrece una gran calidad de aceite esencial y se procesa mediante la técnica «Sfumatrice-Torchio», una técnica ancestral de presión en frío que actúa sobre la corteza presionando y comprimiendo para obtener dicho aceite esencial.

Existe también un aceite esencial llamado “limoncello”, que muchos conocerán no solo por ser un ingrediente más en perfumería, sino por el nombre del conocido licor.

Agradecemos a Josep Feliú por compartir esta interesante información que nos adentra en el interesante universo del limón, un ingrediente muy arraigado a la cultura mediterránea que pone una nota de vibrante frescor en tantas y tantas creaciones olfativas.

Josep Feliú, Académico de Número de la Academia del Perfume y sillón Flor de Limón.

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