El alambique o alquitara es un instrumento de destilación que se usa en la creación de perfumes. Funciona por un proceso de evaporación por calentamiento y posterior condensación por enfriamiento.

Según Zósimo de Panópolis, alquimista griego, fue inventado entre los siglos I y II por María la Judía, la primera mujer alquimista considerada la “fundadora de la alquimia” y conocida, entre otras cosas, por la técnica del «baño María».

En la Edad Media, los árabes tomaron ventaja en el desarrollo de la alquimia y técnicas de destilación, perfeccionando el alambique para destilar el alcohol, lo que supuso una revolución en la historia del perfume. Los árabes también viajaron hasta las costas mediterráneas para traer las esencias a los mercados de Occidente, dejando un gran legado que enriqueció el mundo del perfume.